Recuerdos de Tribeca…

Las primeras semanas de mi regreso del viaje a Nueva York, seguía despertandome por las mañanas preguntandome donde estaba.

Echo de menos esa sensación de levantarme cada día pensando que estaba en el capítulo de una serie.

Descendía por las escaleras de la buhardilla que albergaba mi comodíssima cama y me dirigía al precioso rincón que Lisa ( mi anfitriona ) había dispuesto con porcelana china, cuberteria de plata y manteleria artesanal, para prepararme un café mientras escuchaba “New York Today” observando por los grandes ventanales las paredes de ladrillo visto del patio que con sus escaleras de incendio me certificaban que estaba en Nueva York.

Despues, mi ocupación consistía en decidir cual de todos los geles de baño con distintos aromas que Lisa ponía a mi disposición, sería el elegido para la ducha de ese día. seguidamente escojer del vestidor el look para ese día y abrir la puerta de mi habitación para encontrarme con dos amorosos perros que me daban los buenos días y una mujer fantástica que empezaba a prepararme con ilusión los mejores desayunos que nadie nunca podrá comer en Manhattan.

Mientras Lisa y yo empezabamos a comentar nuestros respectivos planes para ese día, yo abría la nevera, me servía un fantástico zumo y sorbo a sorbo daba gracias por estar viviendo esa experiencia.

Sentada en un taburete de la isla central de la enorme cocina, no me cansaba de contemplar el artístico loft de 200 metros cuadrados decorado con gusto y clase y en uno de los barrios más deseados de Manhattan.

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Estar viviendo en Tribeca era uno más de esos sueños hechos realidad. Mi pequeña familia durante esos días, Lisa y sus dos perros , completaban el cuadro idílico, y el aroma de la fritata recien preparada, o de los higos con queso de cabra y miel horneados, o de tostadas recien hechas, va a ser algo muy dificil de olvidar.

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Abro los ojos y sé que ya estoy aquí en mi casa otra vez. Y no me quejo. Me encanta. me gusta mucho vivir donde vivo y me gusta la vida que llevo. Pero tomé la decisión de empezar a escribir este blog para compartir, con quien le apetezca, esas sensaciones, y para iniciar otras muchas aventuras y poneros al día de mis cosas.

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