Último día en París…

Île de Saint Louis

 

(6.45 de la mañana) abrí los ojos y corrí a mirar por la ventana. Estaba empezando a amanecer sobre París y yo sabía que tardaría en volver a ver ese decorado lleno de tejados perfectamente pintados, y alineados, esos edificios señoriales imponentes rodeando al río que lo preside todo y en medio de todo esto las dos preciosas islas y la majestuosa Notre Dame.

Después de desayunar por todo lo alto ( no faltó absolutamente de nada: Café con leche de almendras, zumo de naranja, yogur de cerezas, tostadas con jamón y queso de cabra fundido, bizcocho casero obsequiado por mi amiga Cristina, con dulce de membrillo y confitura de fresas del bosque…) salí a dar el último paseo por la isla y alrededores. Entre en Notre-Dame, que como la tenía justo al lado de casa había pospuesto su visita, y a esa hora de la mañana ( eran ya las 9.30 ) era ideal porque casi no había cola para entrar.

Notre Dame

 

Al salir seguí caminando sin ningún rumbo fijo. Es curioso, el día estaba gris, caían gotas y yo estaba paseando con la mayor calma del mundo para empaparme bien de todo, para mantener el recuerdo lo máximo posible, intentando estirar esa hora y media que me quedaba en París.

Notre DameÎle de Saint LouisÎle de Saint LouisÎle de Saint LouisÎle de Saint Louis

Me paseé también por Saint Michel y el Barrio Latino. Las calles estaban solitarias, no había nadie, y en mi cabeza sonaba “la vie en rose”, que sonaba desde que el pianista la tocó en el restaurante de Montmartre.

Al llegar a casa llamé a un Taxi, cerré las maletas, y solo tenía que dejar las llaves encima de la mesa de cristal y dar un portazo. Nunca me había costado tanto cerrar una puerta. En este caso hubiera preferido dejarla entreabierta.

Île de Saint Louis

Eché un último vistazo a lo que fue mi hogar durante estos 5 días, me asomé a la ventana mirando al Sena y dije más segura que nunca: À bientôt!!!

A bientôt!

Ruta de Amélie: Pigalle -Montmartre -Sacré Coeur –Canal Saint Martin

Montmartre

 

El cuarto día en París era Domingo y comenzó en busca de la ruta de Amélie. Esta vez me acompañaba Cristina ( la amiga que vino a visitarme ayer ) que estaba muy contenta porque le había propuesto una ruta distinta, e iba a hacer algo totalmente diferente a lo que había hecho las otras veces que había quedado con amigos en París.

Nos fuimos en metro hasta Blanche ( línea 2) Ahí mismo aprovechamos para sacar fotos al Moulin Rouge.

Moulin Rouge

Subimos por rue Lepic hasta el número 15 donde encontramos el Café des deux Moulins ( que era el café en el que trabajaba Amélie ).

Café des Deux Moulins

Hicimos las fotos pertinentes e íbamos a tomarnos un café pero como estaban a tope y tardaban, decidimos levantarnos y irnos al siguiente destino: la Maison Collignon, en el número 56 de la rue Des Trois  Frères, que era la tienda de frutas y verduras en la que Amélie disfrutaba poniendo la mano en el saco de las legumbres.

Maison Collignon

 

De camino hacia nuestro siguiente destino, me encantó “Le mur des je t´aime” en honor al poeta Jehan Rictus (pseudónimo de Gabriel Randon ). En el muro podemos ver “Te quiero” en 311 lenguas diferentes.

Le mur des je t´aime

Después nos fuimos caminando hasta el inicio de las escaleras para subir al Sacré Coeur, desde dónde vas viendo unas vistas preciosas sobre París, al mismo tiempo que  vas admirando mientras te vas acercando, la belleza de la basílica.

Le Sacré Coeur

 

Un consejillo, aunque estés embelesada viendo tanta cosa bonita junta, no descuides la vigilancia sobre tus efectos personales. Hay tanta gente, que tanto estas escaleras como en la zona al salir por el otro lado es el paraíso de los carteristas ( se van a acercar a ti como para venderte algo, y en realidad están viendo la manera de meter mano a tu monedero o tu móvil ) así que simplemente precaución cómo la que deberías tener en aglomeraciones en cualquier gran ciudad.

Después de la visita buscamos algún restaurante para comer cerca de la Place du Tertre ( donde están todos los pintores ) y hicimos un gran descubrimiento. Creo que es el día que mejor he comido en este viaje. La Pétaudière, un italiano con encanto, con buenos platos , dónde comer mientras en un piano que preside la planta de abajo van interpretando “la vie en rose”, el mago de oz, y clásicos franceses e internacionales, para acabar de hacer la atmósfera más acogedora. Las mesas son para compartir, así que es muy fácil entablar conversación con los que tienes al lado. De hecho así fue. Nos sentaron al lado de una pareja bretona encantadora y estuvimos intercambiando impresiones y bromeando gran parte de la comida. Recomiendo totalmente la milanesa con tagliatela bolognesa.

Le Pétaudière

Al terminar comer y hacer una larga sobremesa, recorrimos todos los puestos de los pintores y entramos en alguna galería antes de hacer la última etapa de la ruta de Amélie.

Place du Tertre Place du Tertre Place du Tertre Place du Tertre

Esta vez el objetivo era el Canal Saint Martin ( en la Quai de Valmy ), lugar de encuentro de muchos parisinos que acuden ahí para relajarse, bien haciendo un picnic, compartiendo una botella de vino, otros pescan, etc…Y en el que a Amélie le gustaba ir para jugar tirando piedras al agua para que rebotaran.

Amélie (Canal Saint Martin)

Nosotras fuimos hasta alla caminando, pero sinceramente yo os recomiendo que cojáis el metro en Barbès-Rochechouart  (Línea 4) y os bajeis en Gare de l´Est. A no ser que os apetezca atravesar barrios que nada tienen que ver con el idílico París. Igualmente como experiencia estuvo bien, para darme cuenta que París contiene muchas realidades como cualquier gran ciudad.

Canal Saint MartinQuai de ValmyCanal Saint Martin

Una vez en el Canal podéis aprovechar para alejaros un poquito de la ruta e ir en busca de uno de los considerados secretos mejor guardados de la zona ( aunque hoy en día con internet todo se sabe…. ) se trata del Café “A”, ubicado en el interior de la Maison d´Architecture detrás del Jardin Villemin ( en el 148 de Rue du Fabourg ). Vale la pena acercarse aunque sólo sea para verlo, ya que si coincides en un día soleado puede que te encuentres a gran parte de la gente “cool” de la ciudad ocupando sus tumbonas en el patio.

Desde ahí ya seguimos caminando atravesando varios barrios, y pasamos por la Place de la République ( preciosa plaza y preciosa estatua ) y ya nos encaminamos a casa donde Cristina se despidió y yo me dispuse a preparar la que sería mi última cena en París ( por poco tiempo….)

Place de la République

 

Mañana más….

Si te has perdido alguno de los días del viaje, los encontrarás todos en este enlace : Diario Viaje a Paris.

Y si me buscas en facebook te lo pongo facil… Aquí tienes el enlace del post .

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Ìle Saint Louis- Ìle de la Cité- Barrio Latino- Jardines de Luxemburgo

Île Saint Louis- Île de la Cité

Ayer fué mi primer despertar en París, y como estoy alojada en un lugar privilegiado, casi que no podía pedir más de lo que veian mis ojos esa mañana, pero es que además hizo un día fantástico, soleado despejado y de temperaturas totalmente veraniegas. Así que después de tomar mi primer desayuno parisino con las cosas con que me había obsequiado mi anfitrión, me calcé mis bambas de running y me equipé para ir a recorrer mi barrio. Me hacía muchísima ilusión salir a hacer ejercicio por los muelles que hay a lo largo del Sena. Tengo que deciros que las dos islas, tanto la de la Cité como la de Saint Louis, son preciosas, y que cuando llevaba 10 minutos en la calle automáticamente pensé en que si algun día vivía en París, allí era donde yo quería vivir.

Después fui a uno de esos colmados donde tienen de todo y llené mi despensa y mi nevera de cosas deliciosas con las que construir mis desayunos, y mis cenas. La Île de Saint Louis està repleta de tiendas maravillosas, cafés y restaurantes de mucha calidad ( Los precios tambien estan en la franja alta, pero es que los souvenirs que puedes comprar aquí no tienen nada que ver con los que encuentras en zonas más turísticas… Y la calidad de la comida tanto en restaurantes como en tiendas está a años luz…. )

Después de recorrer las dos islas,  hacer unas 1500 fotos a la Catedral de Notre Dame desde todos los angulos, y hacer la parada obligada en el Pont de l´Archevêché ( Puente del Arzobispado  que une el IV distrito con el V a la altura de Notre Dame, y que está abarrotado de los candados del amor. Un puente lleno de promesas e ilusiones….¿Seguiran juntos la mayoría de esas parejas que se prometieron amor eterno en la ciudad del amor? ), aproveché para hacer una de mis compras favoritas cuando viajo. Me encanta comprar libros y sobretodo recorrer librerias  de segunda mano y encontrar pequeños tesoros. Compré un montón y mi tesoro de ayer fue un libro precioso forrado en tela estampada en flores titulado “Les expressions de nos grands-mères” ( las expresiones de nuestras abuelas ), que automáticamente supe que estaba puesto ahí para mí. La mayoría de los que me leéis no lo sabéis, pero mi abuela nació en París y vivió en esta ciudad hasta los 18 años, así que mi corazón empezó a latir y lo agarré como si fuera la joya más preciada del mundo ( y esta maravilla me costó solo 3 euros…).

Île de la Cité

Tocaba ya el turno al barrio Latino, donde aproveché para comer, y para comprar mis primeros dulces parisinos ( unos fantásticos macarons y unas delicias de chocolate rellenas de naranja ). Después tocaba descansar en los Jardines de Luxemburgo, donde aproveché para leer fragmentos de los libros que había comprado y para anotar todas las recomendaciones que os pondré en un post al finalizar el viaje ( con direcciones y datos ). Aunque el jardín se me resistió un poquito, ya que tuve mi primera experiencia con el metro y me equivoqué en todo, pero….al fin y al cabo estaba en París, así que….¿A quien le importa perderse?

Mis pies ya no daban para más y decidí regresar  a mi acojedor apartamento, para prepararme una merecida cena con vistas al Sena y empezar a escribir este diario. Mañana más…( aunque no sé cuando podré publicarlo… )

Île de saint Louis